La forma correcta de limpiar el celular

Si pensamos en todo lo que entra en contacto con la piel de nuestras manos en el transcurso de un día (pasamanos, transporte público, dinero, picaportes, teclados), si lo comparamos con lo poco que lavamos nuestras manos y con la cantidad de veces que tocamos la pantalla del smartphone.

 

Se calcula que el 75 por ciento de los usuarios de smartphone lo usa intensivamente cada vez que va al baño, con lo que la retroalimentación bacteriana está asegurada.

 

Lo recomendable sería limpiar bien el celular bastante seguido, removiendo la mayor parte de las bacterias que lo habitan, al menos dos o tres veces por semana.

 

Cómo hacerlo:

 

Para hacerlo bien vas a necesitar agua destilada, alcohol isopropílico, un pulverizador, un paño de microfibra sin pelusa e hisopos.

 

Desenchufá el teléfono y todo lo que tenga conectado, y apagalo. Retirá la funda.
En el rociador, mezclá agua destilada y alcohol isopropílico en una proporción de uno a uno. Agitá bien.
Rociá ligeramente el paño de microfibra. Jamás rocíes el teléfono directamente y no empapes el paño.
Usá el paño humedecido para limpiar todo el frente y la parte posterior del teléfono. Un hisopo apenas humedecido con esa misma solución debería servir para los espacios «difíciles», como bordes de botones o la cámara.

 

La funda, si es de silicona o plástico, debe limpiarse aparte con detergente lavavajillas común para retirar además la grasa.
Dejá que el teléfono y la funda se sequen completamente al aire libre durante al menos 15 minutos antes de volver a insertarlo.

 

Dato importante:

 

Para limpiar el teléfono nunca uses: limpiavidrios, limpiadores de cocina, aire comprimido, limpiadores en aerosol, solventes (acetona, benceno, tolueno), lavandina, amoníaco, polvos o cremas abrasivas ni agua oxigenada.

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