¡Chau colesterol y hola pérdida de peso! Todo puede ser con un mate

En Rosario se realizó la cuarta edición de la Jornada Yerba Mate y Salud, organizada por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de esa ciudad santafesina y el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

 

Allí se presentaron varias investigaciones realizadas sobre la infusión más tradicional del país. Entre ellas, dos estudios de la Universidad Juan Agustín Maza de Mendoza, que determinaron que una mateada diaria (con un litro de agua y 50 gramos de yerba) ayuda a controlar el colesterol y bajar de peso.

 

El primer estudio se realizó en una muestra de 352 personas de entre 40 y 60 años. Las personas no debían consumir mate por seis semanas, ni variar su dieta o actividad física. Se les realizó una evaluación antropométrica y nutricional y se les midió el colesterol y los triglicéridos. Luego se les indicó el consumo de 50 gramos de yerba mate diarios por seis semanas (con la misma marca y lote de yerba) y se los volvió a evaluar.

 

“Vimos que el hecho de consumir mate ya de por sí permitía bajar un 12 por ciento los niveles de colesterol malo (LDL) y triglicéridos, en un lapso de doce semanas”, explicó Rafael Pérez Elizalde, director del Laboratorio de Enfermedades Metabólicas. El profesional explicó que se debe a algunos componentes de la yerba como las saponinas, que bloquean la absorción de colesterol a nivel intestinal, y los polifenoles, que inhiben la síntesis de colesterol endógeno.

 

El segundo estudio analizó el efecto del mate sobre el descenso de peso en una muestra de 60 mujeres con sobrepeso y sometidas a una dieta hipocalórica. A un grupo se le pidió que tome dos litros de mate por día y al otro, dos litros de agua por día, durante 12 semanas.

 

“Las personas que tomaron mate bajaron 3,04 kilos y las otras 2,45. Hay unos 400 gramos de diferencia, pero lo más importante es que hubo una ventaja en la pérdida de grasa corporal. Aquellas que tomaron mate perdieron más grasa que las que tomaron agua”, señaló Diego Messina, de la Facultad de Ciencias de la Nutrición.

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