6 situaciones por las que comemos de más

 

  • Por estres 

Los desórdenes de ansiedad ligados a la comida son cada vez más frecuentes, y el estrés se ha naturalizado como algo normal para muchos de nosotros. Se sabe que ante situaciones estresantes las personas pueden comportarse de manera diferente; algunas refieren que «se les cierra el estómago», con pérdida del apetito, mientras que en muchas otras aumentan las ganas de comer, en especial alimentos con alto contenido de azúcares y grasas. 

 

  • Por un trauma emocional

Uno de los recursos más utilizados para distraer estados emocionales intensos es la comida, lo que puede derivar en un trastorno de la conducta alimentaria si no es advertido a tiempo. Los eventos traumáticos son aquellos sucesos que tienen el potencial de provocar sufrimientos humano significativo (abuso, violencia doméstica, muerte de un ser querido, etc), que sobrepasan los mecanismos naturales de resolución. Un trauma, sin importar su origen, puede lastimar de un modo profundo la salud mental y física de la persona. Al estar la comida tan disponible y a la vez no tan mal considerada como otros habituales reguladores del estado de ánimo (alcohol, cigarrillos), la utilizamos muchas veces a pesar de las sabidas consecuencias. Uno de los desordenes alimentarios más frecuentes es el “trastorno por atracón”.

 

  • Por placer y acceso a tanta comida tentadora

La industria alimentaria trabaja a todo trapo para despertar nuestros instintos más profundos con todas sus elaboraciones a través de publicidades invasivas, ejerciendo mensajes que no pasan inadvertidos, del estilo «destapá felicidad» o «llená tu vacío existencial», con la foto de una impresionante hamburguesa completa. Hoy en día son esas sensaciones placenteras que tantas comidas y nuevos diseños de alimentos grelina generan las que hacen que eso que más nos gusta pueda transformarse en un problema.

 

 

  • Por comer con otras personas que nos llevan a comer de más

Muchos de nosotros demostramos cariño cocinando: a más cantidad, mayor es la supuesta demostración de amor que hacemos. Sin duda, la comida tiene una representación afectiva evidente, que desde pequeños hemos asociado a la distracción y disfrute. Muchos de nosotros tenemos la tradición familiar de comer “de lo lindo” cuando estamos reunidos en familia, y festejando con amigos. 

 

  • Porque hacer dieta no sirve

Muchas personas renuevan sus sueños con “la dieta del momento” con real entusiasmo y disciplina, y a los pocos días se dan cuenta que la comida es más fuerte y no pueden parar de comer.

En las últimas décadas estudios especializados han demostrado que los tratamientos para adelgazar centrados exclusivamente en la pérdida de peso no son eficaces para la mayoría de las personasdebido a altas tasas de recuperación de peso perdido, con oscilaciones entre descensos y aumentos constantes que se vinculan a su vez con efectos adversos en la salud y el bienestar. La propuesta de «hacer dieta» ha fracasado porque comer es un comportamiento humano de lo más complejo en el que se deben considerar integralmente todos sus aspectos: desde los sociales y culturales hasta los psicológicos y emocionales. 

 

  • Incorporar hábitos saludables y mantenerlos en el tiempo en lugar de fracasar periódicamente al hacer dieta.

La actual epidemia de obesidad no esta dando señales de detenerse. Sé que cambiar es un proceso nada fácil, que nos llevará tiempo y esfuerzo. Algo útil que he aprendido es que para poder modificar aquellas conductas que nos perjudican, nuestras expectativas de lo que haremos deberían ser pequeñas y posibles, para que de esta manera la suma de cambios que nos propongamos hacer sean realizables (por ejemplo, “cuando esté ansioso haré respiraciones profundas en lugar de ir a la heladera”; “de colación intentaré comer fruta en lugar de galletitas”, etc). Así, poco a poco y con mucha paciencia, comenzaremos a construir nuevos hábitos para toda la vida.

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