5 trucos para mantener tu cerebro en forma

Haz ejercicio

Cada vez hay más evidencias que apoyan la tesis de que el ejercicio aeróbico frecuente puede ser el mejor remedio para mantener nuestro cerebro sano por más tiempo. Aparte de ser beneficioso para nuestro corazón y nuestros pulmones, cada paso que damos también ayuda al ingeniero de nuestro cuerpo. Así, para mejorar nuestra aptitud mental, al menos 30 minutos de actividad física cada dos días.

 

Come de forma saludable

 

Qdarnos cortos o excedernos en nuestra alimentación también tiene su eco en la delicada maquinaria del cerebro. Una dieta baja en glucosa, alta en fibra, con cantidades moderadas de grasa y proteína, se descompone más lentamente en el cuerpo que los alimentos con un alto índice glucémico, como los dulces, los macarrones o los cereales azucarados. Y es que, no olvidemos que un ritmo constante de la digestión en el intestino proporciona un flujo más confiable de energía al cerebro, lo que probablemente optimiza la salud y el rendimiento a largo plazo de nuestro órgano pensante.

 

Vigila la dieta

 

Darnos demasiados caprichos puede provocar que nuestro cerebro se ralentice y, a largo plazo, conducir a un detrimento de su funcionamiento. También es cierto que ingerir muy pocas calorías también puede afectar a la función cerebral. Una dieta demasiado extrema puede ocasionar -aparte de inclinarnos hacia la anorexia- distracción, confusión y deterioro de la memoria.

 

Cuida tu cuerpo

Enfermedades que podemos evitar, como la diabetes tipo II, la obesidad y la hipertensión, también afectan a nuestro cerebro, pues estas patologías han sido relacionadas con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y deterioro de la memoria. Mantener nuestro sistema circulatorio en buen estado evitando los cigarrillos y las grasas saturadas, disminuye el daño en el cerebro asociado a la edad.

 

Duerme bien

Cuando descansamos y soñamos, los recuerdos son 'tamizados': algunos son descartados y otros consolidados y almacenados. Cuando no dormimos las horas adecuadas, las proteínas se acumulan en las sinapsis (comunicación entre las neuronas), provocando que nos sea más complicado pensar y aprender cosas nuevas. Además, dormir mal de forma crónica (que no dormir poco) está vinculado al deterioro cognitivo en la vejez, aunque la relación puede no ser causal.

 

 

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