Ser asertivo: la clave para reducir el strés

En los tiempos que vivimos es básico aprender a controlar nuestro nivel de estrés. El ritmo que llevamos es muy elevado y estamos en una constante estimulación producto de los teléfonos móviles: nos hablan varias personas a la vez mientras chequeamos la pantalla del móvil buscando actualizaciones en redes sociales, mensajes de whatsapp, correos electrónicos… El ritmo al que sometemos a nuestro cerebro es sencillamente brutal. Si a eso le sumas una familia, un trabajo, amigos, relaciones de pareja… Acabamos casi todos viviendo la vida estresados.

No puedes cambiar lo que te rodea pero puedes cambiar la forma de enfrentarte a ello y, por supuesto, de ver las cosas. La asertividad es una gran ayuda y vamos a explicarte cómo reducir el estrés siendo asertivo. Aplica la asertividad a tu día a día y podrás comunicarte mejor, ser comprendido y evitar muchos problemas. Te contamos todo lo que sabemos sobre la asertividad

Limítate a tus objetivos

Uno de los primeros consejos que vamos a darte para practicar la asertividad y eliminar parte de tu estrés es elegir bien los temas en los que te metes. Ten claros tus objetivos y limítate a luchar por conseguirlos. Si algo que tienes que hacer no te ayudará a alcanzar tu objetivo, no lo hagas, no te estreses con cosas que no serán positivas para tus objetivos a corto y largo plazo. Planifica tu objetivo y ten claro lo que tienes que hacer para conseguirlo. Aléjate de lo que te aleja de tu objetivo y no inviertas tiempo ni esfuerzo en eso. Te liberarás de mucho estrés.

No seas fuente de conflicto

Las discusiones y el mal ambiente también es un fuente de conflicto, algo que genera estrés. Para empezar debes ser parte del problema y no la fuente del conflicto. Evita las situaciones conflictivas que sabes que te llevan a discusiones o problemas.
No te meta en temas que no te acerquen a tu objetivo.

Evita las situaciones complicadas.

Cuanto menos sepas mejor, no solo no tienes que hacer de abogado del diablo sino que no deberías intentar solucionar los problemas que tienen otras personas entre ellas o problemas que tienen tus compañeros de trabajo, que aprovechan para pedirte que hagas su trabajo y tú les ayudas y al final lo tuyo se queda por hacer. Los que no sean asertivos te llamarán egoísta o pasota. Pero realmente no eres tú quién tiene que hacer algo para solucionar ese problema. Ese problema no es tuyo. Tú tienes los tuyos y los descuidarás si te metes en situaciones complicadas para ayudar a otras personas. Ayúdate a ti primero.

Habla solo por ti

Otra forma de evitar tensiones y problemas es hablar solo por ti. No ejerzas de portavoz del grupo y menos si no sabes lo que piensan. Cuando opines, habla solo por ti. Nada más que por ti y evitarás muchos problemas. Además habla de ti, de cómo tú te sientes no de lo mal que lo hacen las otras personas.

La asertividad reduce el estrés en muchos sentidos porque te permite comunicarte de forma adecuada y nunca conflictiva y porque te ayuda a concentrarte en lo que realmente importa. vo.

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